Que fácil es decir cosas sin pensar, ¿no?
Decir lo primero que se te cruze, y ya. Fue. Que el otro lo tome como quiera, si total a mi no me hace nada. Yo estoy bien, digo lo que quiero porque si, y no me importa si vos te sentís bien o mal.
Odio que no piensen las cosas dos minutos. Yo no pido que piense y repiense por media hora y conteste, no. No es asi. La vida se vive rápido, asi es esta sociedad. Pero si que piense un segundo, lo reflexione y recién ahí de su respuesta. O por lo menos que diga, no ME EQUIVOQUE y ya. Nadie te va a hacer un juicio por equivocarte en una simple respuesta. Porque todos nos equivocamos.
Es tan fea la sensación de saber que todo lo que te están diciendo no fue procesado ni un segundito en sus pequeñísimas cabezitas. Me hace sentir que no tiene respeto ni tiempo para mi. Siento que sobro, que soy algo mas.
Y recién ahí me doy cuenta que no era el pibe que yo pensaba, que era solo un proyecto de hombre ideal creado por mi cerebro y por mis ganas locas de estar enamorada.
Caer a la realidad es algo realmente duro, tanto que hasta aveces puedo llegar a evitarlo.

